En tus recuerdos,
todavía está esa iglesia,
sus grises y el verdín,
las enredaderas
incipientes,
los gorjeos
y el agua
esa tarde de lluvia,
tocándola.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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