Viento frío al salir
del gran edificio público.
En la plaza de enfrente,
unos niños acarician a un perro
que contento mueve la cola.
Sus madres sonríen,
los árboles oscilan apenas.
Quisieras estar mucho tiempo así.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
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