sábado, 26 de marzo de 2022

Los bordes de un iceberg

  

    Apenas los remeros se lanzaban por los canales, subías a la terraza para apoyarte en la baranda, atento a sus piernas y a los roces casuales.

Intentabas mantenerte quieto frente al canal, concentrado en los árboles y sus reflejos en el agua, pero se movían tus pensamientos sobre la corriente.

Esa noche habías soñado que los bordes de un iceberg iban sobre el calmo turquesa del mar. Tendiéndole la mano, le pediste que te acompañe a verlo, pero ese blanco indeleble no apareció más…

Después, lo recordás bien, había un fuego lejano en la superficie del mar y vos, para salvarla, intentabas llegar hasta un barco semihundido. Y solo después de un enorme esfuerzo alcanzaban el barco…

Pero desde el horizonte venían otros barcos, barcos del enemigo, escuchabas. 

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...