jueves, 24 de marzo de 2022

Te levantaste ansioso por las pesadillas

   Te levantaste ansioso por las pesadillas. No paraba de llover y meditar te resultó imposible. Un relámpago cruzó tus ojos cerrados. De manera que pediste una señal. Algo que demostrase que tus esfuerzos valían la pena, pero ese mensaje no llegó; solo siguió lloviendo, así que lo agradeciste.

Más tarde, cuando dejó de llover, saliste al jardín. El viento había cambiado el cielo y dos estrellas, más allá de los robles, se veían pegadas. 

Después, miraste el suelo y viste montones de hormigas debajo de tus pies.

Recordaste entonces, no sabrías decir por qué, cuando de joven, en una estación de servicio abandonada, para aplacar tu mente, escuchabas el ruido de la ruta mirando unos plumerillos inmóviles. Pero las imágenes de una batalla medieval entre ejércitos japoneses continuaban. Las banderas de los ejércitos pasaban reclamándote como señores feudales que piden por sus vasallos. Tonos rojos, bordó, magenta, y después turquesas, y más tarde verdes y azules.

Y vos esperabas también a los grises, a los blanquecinos y a los amarillos que llegan con los pájaros. 

            Porque tu mayor miedo te obligaba a buscar la mayor muralla.  

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...