domingo, 29 de mayo de 2022

Azulinos por instantes violáceos

 

Esa noche, soñaste que estaban junto a la pileta rodeados de una bruma incipiente y ella, de bikini, disfrutaba en una reposera de las ramas del sauce que, gracias a un viento leve, se movían sobre su cabeza. No había en su cara un rasgo de imperfección; tampoco de soberbia. Era una tarde de verano y, no podrías decir por qué, estaban en un paraje cercano al río con lapachos amarillos. Alrededor, había senderos angostos con malvones silvestres, y arriba, en círculos, volaban unos jotes cruzando el río, más allá de la frontera, justo donde se veían palmeras que parecían los soldados de un ejército. 

Y ustedes se volvían azulinos y por instantes violáceos…

 

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