domingo, 8 de mayo de 2022

La calandria contemplativa

Hasta hace unos pocos días, con casi cincuenta años encima, nunca había visto un pájaro que tenga una rama de un árbol donde le guste pasar mucho tiempo. Pero en el fresno dorado de mi jardín hoy un pájaro hizo eso. 

Está por la tarde y sobre todo a última hora del día, quieto, mirando siempre desde la misma rama  -que se ve muy confortable- y cada tanto baja a comer algo o a intentarlo, y anda un poco por el piso o por los arbustos del cerco y vuelve a ese podio natural que es su rama a mirar de nuevo el paisaje. El pájaro es una calandria y está ahí para darme paz y una valiosa protección que no podría precisar, pero que siento más allá de cualquier lógica porque se trata de una creencia íntima que no responde a un hecho o cuestión verificable, sino al vínculo que tengo con la naturaleza.


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