sábado, 17 de septiembre de 2022

Un buitre bajaba...

  

 

Al amanecer, te encontrabas alcanzado por una luz con un calor tan intenso que casi te vencía. Un buitre sobrevolaba las alturas. El mar estaba calmo y no había nadie en la playa, o en realidad, a lo lejos, había un hombre que tenía puesta una sotana blanca y sí, era el papa, que cuando llegaba a donde estabas sonriente te bendecía, y vos desafiante también lo bendecías, muy seguro de que también tenías “poderes´..., pero apenas hacías eso te dabas cuenta de tu insolencia y de inmediato, sumiso, te arrodillabas mientras el papa seguía su camino. Y atemorizado comenzabas a rezar un Ave María mientras el buitre bajaba y se quedaba al lado tuyo mirando el mar…

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