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miércoles, 27 de mayo de 2026

Dudas puntuales

 

Un día extraño en el que me desperté nueve y media, un día de sol con cierto calor. Es el comienzo del otoño. Me puse a trabajar en casa, hice ejercicios y más tarde emprendí esos intentos de fijar mi atención en no pensar. Como tantas veces, me encontré entonces con el límite, la imposibilidad. Cierto impulso que me llevan a la acción. Como me esperan muchas tareas laborales no puedo meditar pensando en lo que tengo que hacer -aunque no verdad nada me apremie-. 

Debía estar en lo del peluquero a las doce. Pero llegué doce y veinte por mis malos cálculos del tiempo entre el desayuno y mis tareas laborales. Intenté de todos modos, una vez en la silla, más calmo, con mi cara seria en el espejo, concentrarme en el placer de sentir toques calculados en mis pelos, apenas, uno a uno, acompañados con la mano.

Doce y treinta y cinco salí rumbo a mi oficina donde estaban mi padre y mi hijo conversando. Mi padre, retirado, fue y vino sin mayor precisión pero, por lo visto, contento de no tener más obligaciones. Se fueron ambos al rato. Mi pareja llegó con mi sobrina para ver posibles refacciones en las instalaciones y también se fueron pronto. Me sentía nervioso, alterado por pensamientos que me habían involucrado en recuerdos de un personaje que considero negativo. Es increíble, eso solo, me había alterado camino a la oficina. 

A partir de las dos de la tarde, dediqué mi tiempo a varias tareas y reuniones y a las cuatro de la tarde me fui a la plaza a echarme en el pasto bajo una palmera. Unos gorriones se hacían escuchar a poca distancia. Me di cuenta que estaban arriba mío, en la palmera, muy en lo alto. Pero no pude dejar el celular de lado. Cinco en punto tuve un encuentro en mi oficina con un joven que estudia derecho y es amigo de mi hija. Se sentó del otro lado de mi escritorio y pronto su entusiasmo me llamó la atención. Miraba sobre mi cabeza los objetos de arte que tengo en la pared -máscaras de la cultura Chané-. Me hizo pensar que soy más dichoso de lo que me siento. 

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