Volvías al lugar donde trabajaste tantos años y al principio todo te parecía igual, pero pronto encontrabas una diferencia: una inscripción en una pared lateral no demasiado visible que decía: Acá trabajó L.. en letras rojas con bordes negros, una inscripción con una caligrafía poco lograda, pensabas. Más bien el tipo de leyenda que se ve en ciertos barrios humildes para homenajear a un joven muerto en una accidente de tránsito. El caso es que te quedabas un rato frente a la inscripción esperando de un momento a otro sentir algo extraordinario, pero nada llegaba. Solo la necesidad agregar con un pincel, junto a tu nombre, una pequeña bandada de pájaros.
Archivo del blog
domingo, 9 de octubre de 2022
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tipo de vida
El día prometía ser de sol pero está más bien nublado. Después del desayuno me resuelvo a pintar un poco. No avanzo mucho con la pintura, p...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Hoy, más temprano, me puse a escribir y luego a contrastar esa escritura con el chat inteligente. La verdad es que entablar un diálogo con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario