lunes, 21 de noviembre de 2022

Dentro de la catedral

Dentro de la catedral, fuimos hasta un costado, donde también había feligreses, pero no tantos como en la nave central. Nuestra intención era mirar al obispo sobre el púlpito. Los niños a sus pies seguían a la espera de la primera comunión. El momento era risueño. O más bien tenía un tono que debíamos alejar de nosotros porque por entonces vivíamos en una isla hermosa, rodeada de gigantes marinos, muy capaces de comer a los incautos que se acerasen a minar nuestras fuerzas.

 

Y nuestros hijos, a la salida de esa iglesia, se complacían con imitar los cantos de los elegantes zorzales que tenían algo divino, cercano y primigenio. 

 

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...