Vas por la ciudad atento a los edificios, a sus alturas, sus cúpulas, sus balcones a veces afeados. Los de los años setenta y ochenta son en tu opinión pajareras en comparación con los de los años sesenta para abajo. Los de principios del siglo pasado, te decís, tienen más espacio, fuerza, solvencia, molduras que los vuelven más plásticos. Perro ese espacio se va para un ser humano que vive entre tanta gente. Si pensás en una gran ciudad, viene a tu cabeza un hormiguero. Y sin embargo ese espacio te resulta atractivo, fuerte, impulsivo, filoso, tremendo, tal como ha sido tu vida, te decís, como si los males sufridos y por sufrir se pudieran redimir porque un pensamiento fuese en busca de una emoción para así quedar en paz con lo vivido.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mis orígenes
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario