Camino por Lyon, cruzo el puente, jóvenes de no más de veinte años bajan unas escaleras cantando con el orgullo de su edad. Unidos por sus voces van alegres. Pasan a mi lado sonrientes aunque algo altaneros. Sigo hasta lo más alto desde donde, en esa pequeña cumbre, las luces de la ciudad son velas encendidas en una cueva. Saco una foto que pretende captar el fenónemo. Después, me topo con una joven que lleva un violoncello en la espalda. Tiene anteojos y aspecto de aplicada. Bajo de nuevo hasta el río pasando por unos bares que recrean una escena feliz: parroquianos tomando algo sonrientes en una barra. Y una vez en el río, desde su costado miro con detenimiento los edificios. Trato de encontrar a la gente en sus casas, pero no alcanzo a divisar mucho. Un par de personas al trote pasan a mi lado por la angosta vereda mientras el río corre abajo. Cruzo el puente otra vez y vuelvo a mi departamento transitorio.
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domingo, 22 de enero de 2023
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