jueves, 2 de marzo de 2023

Lo inolvidable

 

Bajaban por el río las formas opacas de unos camalotes. Soñaba que esos espacios verdes alojarían cervatillos perdidos que bajaban desde selvas lejanas. Después, lo instalado en mi cabeza se acallaba y de ese modo algo dulce, pasajero, tal vez el canto de un zorzal, se oía mientras remábamos. “El agua me calma”, dije. “Sí, me pasa lo mismo con las fuentes”, acotaste y después lo inolvidable: “Quisiera que nos detengamos bajo el puente...” 

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...