Y al final del sueño estaban los camalotes. Pequeñas islas de plantas, con flores diminutas, que decían a veces transportaban animales de una selva salvaje y lejana. Pero nunca llegamos a ver ningún animal de un tamaño considerable en ellos.
Un día de sol con falta de aire y también una canción que se repite. Van a despertar del sueño, dice la letra. Sale de un bar la música. Esa...
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