Había algo fascinante en el hecho de estar
en un lugar remoto que debía ser caliente
pero estaba frío.
Esos días íbamos al lugar donde
lo terroso y lo rojo, lo oscuro
y lo blanco, desde lo alto,
nos convocaba a mirarlo.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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