jueves, 24 de agosto de 2023

El agua de un cántaro

 

Ese cuadro, comentaba, no es abstracto. 

Si lo ves bien, dije, habla de pantanos 

donde una cigüeña mira unos cuervos 

que graznan alrededor. Veía posibilidades 

parecidas en los tachos de basura 

echados en la vereda, a lo largo de la calle, 

quietos bajo la luz.

 

Frente al río, gracias al viento, 

tu cara no tenía un rasgo de imperfección 

tampoco de soberbia. Unos pájaros, 

pequeños, simpáticos, de dos colores, 

nos acompañaban.

Por un instante, me pareció 

que el río se quedaba quieto.

 

Esa noche te soñé junto al fuego 

y un rebaño de ovejas. 

A un costado, copiabas un poema 

de Rilke que habla sobre unas hortensias. 

Me decías: “Quiero de vos mucha entrega, 

un enorme trabajo…”, y en el papel 

mis trazos se volvían la luz del sol

reflejada en el agua de un cántaro. 

 

 

 

 

 

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