Por la falta habitual
de un mínimo entendimiento,
el milagro, humilde y certero,
como la flecha en el blanco,
se presenta cuando las cosas
logran ser mínimamente
de tu competencia.
Estoy en Trosa, Suecia, y llueve apenas. En realidad, ahora creo que no caen más que unas pocas gotas. Son las siete y cuarenta y tres de la...
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