miércoles, 10 de enero de 2024

El vecino Ervasi

 

Ahora son las cinco y veinte de la tarde y acabo de caer en la cuenta de que llovizna desde temprano en este barrio remoto de la ciudad. El lugar donde intento sin éxito progresar. También recién, por más extraño que parezca, escuché a lo lejos el canto de un gallo. Gracias a ese canto acabo de recordar que en ese tiempo, cuando no teníamos más de veinte años, en la quinta de mi abuelo, había un gallo de un vecino de apellido Ervasi que, cuando estábamos sentados en la galería, se paraba enfrente nuestro, nos miraba fijo unos instantes y se iba. Nunca supe si era una bravuconada o qué. 

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