lunes, 12 de febrero de 2024

Lo mejor que me pasa

 

Como sea, en el cuadro duermo con unos diez años en una cama que está ubicada en un bosque el medio de un claro y, a mi costado derecho, en la copa de un cedro azul se ven dos ángeles, y detrás, casi en el mismo tono, el cielo pintado gris claro. Es extraño: recién cuando recordé el día que vimos llegar a la mujer a la escuela sobre el canal, se presentaron en mi cabeza unos peces, y esos peces me llevaron al día que, en las afueras de la ciudad, en un estanque vimos unas carpas japonesas cerca de la orilla. Estábamos los dos con los pies en el agua y las carpas cerca de nosotros apenas se rozaban. Ese día te dije que mi mayor deseo es poder pintar los instantes mágicos, los luminosos, los extraordinarios. En realidad no sé cómo llamarlos, te aclaré. Del mismo modo que no sé cómo describir lo mejor que me pasa. 

 

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