Al salir del edificio público,
el viento era frío. Unos perros,
en la plaza de enfrente, movían
la cola frente a unos niños.
Las madres sonreían
junto a unos plátanos
que oscilaban apenas.
¿Cuánto más podría
durar una escena tan feliz?
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
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