sábado, 15 de junio de 2024

Las margaritas crecían

 

Cada noche de nuevo pasaban imágenes punzantes. Y lo mismo cuando amanecía. Ese invierno veía los barcos encallados en el estuario cada tarde. 

 

Y cada tarde también esperaba que volvieses de tu trabajo, ansioso, atento a los detalles, consciente de que las cosas que tanto temía pasaban o no pasarían. Las margaritas crecían y a mitad del verano se desmoronaban por su propio peso. 

 

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