Te sentías mejor
gracias al aire templado
en la noche quieta.
Los grillos cantaban,
los plumerillos apenas se movían.
El camino de tantos días
te llevaba a un palacio
en la montaña.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
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