Te sentías mejor
gracias al aire templado
en la noche quieta.
Los grillos cantaban,
los plumerillos apenas se movían.
El camino de tantos días
te llevaba a un palacio
en la montaña.
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
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