En las rosas chinas,
cantaban los pájaros
para mostrar su alegría.
Y en ese mismo jardín,
había un árbol y en su tronco
una cuevita donde esperabas
que naciera una estrella.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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