lunes, 21 de octubre de 2024

En una iglesia

 

Para escapar de tus manías, 

caminabas hasta que lo deseado 

dejase de pesar. Y con el tiempo 

llegabas a parecer un mendigo. 

Pero no pedías nada porque 

tu intención era dar, no exigir. 

 

Y gracias a tanta bondad, 

te volvías un santo 

y con el tiempo eras pintado 

en una iglesia de Roma 

junto a varios ángeles 

que te secundaban 

sobre ramas de robles inmensos 

en un regio valle rodeado 

de colinas y atravesado por ríos.

 

Pero pronto, muy pronto, 

querías salir de ahí.

 

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