En tu sueño, un iceberg
iba sobre el calmo
turquesa del mar.
Entusiasmado,
fuiste hasta su camarote
para pedirle que te acompañe a verlo,
pero cuando regresaron
el blanco indeleble no estaba más.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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