En tu sueño, un iceberg
iba sobre el calmo
turquesa del mar.
Entusiasmado,
fuiste hasta su camarote
para pedirle que te acompañe a verlo,
pero cuando regresaron
el blanco indeleble no estaba más.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
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