En el blanco refulgente de la luna
creíste ver una bandada de patos.
Volaban sobre unas montañas dibujadas
y, gracias a los tenues grises,
había una atmósfera soñada.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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