En el blanco refulgente de la luna
creíste ver una bandada de patos.
Volaban sobre unas montañas dibujadas
y, gracias a los tenues grises,
había una atmósfera soñada.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
No hay comentarios:
Publicar un comentario