Te sentías mejor
gracias al aire templado
en la noche quieta.
Esa tarde los grillos cantaban,
los plumerillos apenas se movían
y el camino recorrido durante
tantos días te llevaba
a un palacio en la montaña.
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
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