Muchas veces, en los últimos años, pensé que era una pena no haber desarrollado ciertos talentos. Para empezar, los artísticos. Siempre tuve algunas condiciones por desplegar. O al menos, que podría haber aprovechado mejor.
Sin embargo, ahora, pasados los cincuenta, me doy cuenta de que la medida de las cosas no tiene tanta importancia. Es un error pensar demasiado en función de las medidas.
No me había dado cuenta de que incluso la felicidad, el éxito o la plenitud están ligados, muchas veces, a una absurda cuestión de tamaño, de espacio, de intensidad, de potencia.
Todo es sopesado por su cantidad. Incluso la calidad. También la calidad es ponderada en cierta medida: puede ser alta, media o baja.
Medidas y más medidas que intentan ocupar un espacio del universo, que no tiene fin.
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sábado, 17 de mayo de 2025
La medida de todas las cosas
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