Me despierto de un sueño en donde el clima opresivo, irreal ahora desde la distancia, pero a la vez sumamente percibido, me deja agobiado. Me pregunto si habrá alguna dimensión fuera de esta vida en donde viviremos como en los sueños, que son en parte de otras vidas pero desde el cuerpo. Son como inmersiones en un mar cuyas profundidades ignoramos y no obstante se nos aparecen una y otra vez para avisarnos de esas otras realidades que mientras vivimos —de esto no tengo duda— están ahí, dos por tres, a la espera de revelarnos un detalle por más mínimo que sea.
La principal duda la tengo con relación a esa otra dimensión que es la muerte. Un misterio enorme, grande, impreciso, mucho más que cualquier sueño, y en donde desde esta vida quisiera llegar a un detalle al que aferrarme para dejar la incertidumbre. Y sin embargo lo incierto es el corazón más vital. La razón de todas mis alegrías también.
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martes, 22 de julio de 2025
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