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sábado, 24 de enero de 2026

La tapa

 Caleta Tankah. Apenas unos pocos kilómetros de Tulum. Salimos tarde, como siempre. Pero antes ocurrió un hecho fuera de serie: cuando le comenté a Pedro, el encargado del complejo donde nos hospedamos, que tenía el líquido refrigerante para la camioneta, se ofreció a ayudarme a verterlo porque, según habíamos visto el día anterior, el capot tenía rota la varilla.

Así advertimos que faltaba la tapa. Concurrí al local donde el día anterior había comprado el líquido, para ver si el señor la vendía o si, por casualidad, había quedado en el mostrador. No la vendía ni la había dejado olvidada.

Me subí al auto y se lo comenté a mi pareja. Hice marcha atrás para tomar la avenida. Mi pareja me pidió que me detuviera. Ni bien lo hice, se bajó del auto, caminó unos metros y tomó del asfalto —en un carril de la avenida— la tapa amarilla que faltaba.


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