Una noche y su silencio y más allá el mar aficionado a su viento. Se fueron todos. Solo quedan los recuerdos de los cuerpos sobre la arena de pie, acostados, vestidos apenas, jovenes y viejos en el agua. No sé dónde se han ido las gaviotas. Quedan las estrellas y la luna casi llena. Se refleja, tal como quería, en el agua. Recuerdo casi nada del pasado, pienso siempre. Por eso anoto. Quisiera también registrar mis sensaciones, y sobre todo esas intuiciones, que no llegan a ser ideas, pero captan más de lo que podría poner en palabras. Hablo de imágenes que no tienen traducción para otros y que explicarlas les haría perder la gracia. Estaba en un colegio en mitad de un plaza en un sueño reciente. Desde la ventana del aula veía las ramas de unos eucaliptos moverse apenas. Nada perturbaba la forma que me frotaba contra el delantal de una maestra, apoyada en un banco, mientras pegaba las notas en una pared. El guardapolvo era azul. Lo recuerdo bien. Más vaga es la sensación de tocar su cuerpo. Pero lo estaba tocando y era increíble. Su cuerpo tenia un peso, una forma que me daba mucho placer. Creía que nunca pero nunca iba a pasar. Pero en el sueño sucedía.
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sábado, 21 de marzo de 2026
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