Me bajo del auto en la estación de servicio ubicada en el kilometro ochenta y tres de la ruta 2. Cargo nafta. En el auto están mis hijos, mi pareja. El hombre que me atiende -sesenta años, reposado, y que supongo amante de la buena comida, me limpia los vidrios del auto. Luego, me da una moneda para usar el medidor de aire. Se lo agradezco. Mido el aire de mis neumáticos y miro al otro lado de la ruta, justo donde hay unos eucaliptos. Apenas se mueven. Cae la tarde del fin de un verano. La temperatura es ideal. Cantan los pájaros. El mundo se aquieta por un instante.
Archivo del blog
jueves, 9 de abril de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Nuevo aire
Viernes. Un día insulso porque no emprendí el camino al club junto al río para, después de trotar, quedarme un rato mirando el agua. Pero q...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario