¿Te acordás del último día?
Anocheció, los peces saltaban
y queríamos verlos.
Si actuamos en el límite de
nuestra representación,
deseamos más de lo que podemos
y nos apena todo lo que no accedemos.
Ya no seremos genios ni iluminados,
mucho menos rutilantes. Damos gracias
pero con cierta rabia; queríamos que nos
amasen mucho y esperábamos a nuestros padres
a la salida de ese inmenso colegio.
lunes, 17 de octubre de 2011
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