El amor en las colinas y esa forma
extraña de querernos, una y otra vez
bajo el cielo siempre gris que hay acá
y en el medio del verde intenso
rodeados de pájaros que enmarcan lo que
conocemos -en esencia- como la belleza
un parámetro en donde el corazón
se instala para sentir serenidad
una bondadosa bocanada de aire tibio.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario