Uno con suerte descubre
que estaba equivocado
y que las ideas que sostenían
toda una postura
se merecen algún tipo de olvido.
Las canciones que arrastran su materia
se vuelven libidinosas tocadas en los muelles
donde recalan los barcos más grandes y viejos.
Hay siempre símbolos interesantes: el gallo
que va sobre una bandeja de plata exultante
la pasión de Cristo representada en un garage
lleno de objetos que ya no se usan, y así.
La bondad que tienen los cuadros
es que representan lo mismo siempre
y así crean una falsa imagen de permanencia
que muy bien puede estar en cualquier ambiente feliz.
Las imágenes están superpuestas ahora.
Archivo del blog
lunes, 6 de julio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario