La autoridad propia
como motor de un poder que arrastra
distintas clases de insectos.
Pululan por nuestra querida selva
y se anima a tocarnos los pies.
Son los resabios de un cultura
que está, en esencia, en la mesa de tomar
el té que usan las viejas de alcurnia
un tanto barata en la periferia
de la plaza que tan bien conocemos.
Es tan hermoso pensar en los amplios
departamentos venidos a menos.
No hay palos en estas ruedas
como no hay una estética que se precie
en nuestro puerto.
Es todo muy distinto a oriente
o incluso al norte
toda una serie de lugares
en donde la afectación es otra.
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lunes, 6 de julio de 2015
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