Los montones de espacios
de pobreza en la periferia
de una voz que se empecina en repetir
las variantes más trilladas del habla
mientras las chicas que se incorporan
a la noche esparcen su pintura
por los sables que se alzan
para de alguna manera honrarlas
en la plenitud de sus goces.
Hay que soltarse, escucho.
Hay que ir a lo alto de esa
torre para ver mejor el río
que como si fuese una lava diluida
viaja con mucho envión.
No hay forma de decir mejor
las cosas, al menos para mí
que estoy a veces de lo más pancho
y siento que esos enanos de la mejoría
me toman para llevarme un poco más
alto en el teatro más hermoso que está en
medio de un selva rimbombante de monos
que de forma espeluznante cantan y cantan
vaya a saber qué cosa.
Archivo del blog
domingo, 5 de julio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Día gris de calor
Un día de sol con falta de aire y también una canción que se repite. Van a despertar del sueño, dice la letra. Sale de un bar la música. Esa...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Cuando te adentraste en el agua helada de la orilla para sentir las pequeñas olas, mirando el horizonte, pensaste que si cambiaras tus cre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario