lunes, 12 de septiembre de 2016

La vida de mi abuela

Tuvo mucho en su infancia y después amó
y fue amada durante un tiempo.

Y llegado un punto, como a tantos,
le tocó sufrir penas 
que no tienen otro sentido
que difundir hasta el infinito 
una ley desconocida
que ella, al final, como tantos,
a veces serena y otras ansiosa, 
dejó en el imponderable y difuso estado 
que tienen las hortensias sobre la costa,
 cuando gracias a las primeras luces 
tocan el Atlántico 
y en compañía de un ángel, partió.

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