Primero intentar, una y otra vez,
ubicarte más allá de cualquier discurso o certeza.
Y después, gracias a esa sigilosa versatilidad,
aceptar incluso la serpiente inmensa que se arrastra
hacia tu cama hasta convertirla en algo tibio
y luego en una luz que te otorga el entendimiento
que, muy de a poco, te ubica, con altos y con bajos,
en una orilla donde el paisaje resulta cercano y a la vez sereno.
Entonces sugiero respirar sobre Él.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Día gris de calor
Un día de sol con falta de aire y también una canción que se repite. Van a despertar del sueño, dice la letra. Sale de un bar la música. Esa...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Cuando te adentraste en el agua helada de la orilla para sentir las pequeñas olas, mirando el horizonte, pensaste que si cambiaras tus cre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario