El aprendizaje más grande
es algo íntimo que en realidad
involucra un proceso arduo y cansino
que con suerte se vislumbra bajo las montañas
tocados los juncos, dicen en oriente,
por la luz inquietante que tiene la luna de las flores.
Y de eso hablan los poetas de todos los mundos,
sin ser explícitos. Cuentan de la fuerza energética
que está en nuestros corazones y determina
nuestro estar. Y de cuánto cuesta encaminar
unas pocas certezas versátiles, que son iguales
a esos juncos, que siguen ahí, plácidamente erguidos,
apenas movidos por un viento sur.
Avanza el otoño.
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jueves, 11 de mayo de 2017
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