La posibilidad de estar frente al agua
y dejar que las cosas reposen un poco,
mientras muchos pasan frenéticos,
con la vista puesta en una forma
que los abraza y los empuja a ser
más y más intensos, en el despertar
de cada día, mientras que nosotros
vamos atrás de lo tenue
y de todo lo que declina
en una tristeza que de a poco,
por ser tan frágil, se ha vuelto tierna,
y con su ternura nos ha convertido
en versátiles peces que aguardan
la llegada del azul
que por todos lados inunda el agua.
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