Archivo del blog
martes, 27 de marzo de 2018
Antes del lenguaje
Casi ya no se mueven las cosas ni trinan los pájaros.
El mar está quieto y los barcos también.
Los árboles también optaron por abandonarse.
Las frías tardes placenteras caen sobre ciudades
desbordadas de plantas donde los sonidos
son la respiración misma que se apacigua.
Casi no hay más que una cálida pertenencia.
La quisiéramos ofrecer a las tiernas manos de otros.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La primera estrella
Acabo de ver un documental sobre el grupo inglés Pulp. Termina con una frase de su cantante al final del concierto que atraviesa todo el fi...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario