Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo a las dos y diez de la tarde. Un poco demorados. Pasamos el ingreso, siempre injusto (cobran una entrada al club de playa). Dedicaría buena parte de mi vida a litigar en este país para que los accesos a las playas sean públicos. He persistido tanto tiempo en el mundo del derecho, aunque no lo disfruto mayormente, dedicado a causas parecidas. Es una pulsión lo que siento frente a lo que considero una injusticia. La injusticia me subleva; necesito repararla. Una pena. Porque lleva mucho tiempo intentar esa reparación y nunca es plena. Nunca alcanza.
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martes, 3 de febrero de 2026
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