Imaginamos enormes continentes
listos para ser asaltados por nuestro cuerpo
que al fin deja de ser un peligro desafiante.
Y pasa a convertirse en algo que es versátil
por la misma consciencia de un mundo íntimo.
Y ese mundo se acopla con el resto de lo que anda por ahí,
estableciéndose en un lado y en el otro,
sin ánimo de conquista,
sino más bien con la intención de ser interpelado
por eso que está enfrente
como a la espera de cierta tierna proximidad.
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jueves, 3 de enero de 2019
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