los dioses nos pueden
devolver la alegría
que teníamos
hace mucho
cuando la expectativa
era tan fuerte que rondaba
al inicio de lo no vivido
pero sí vislumbrado
y esperábamos
encima de la opacidad
que imponen los días
cuando sobrevienen.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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