Un pez que se cae de un florero
nos mira con una desesperación muda.
No tiene una expresión cierta en los ojos
aunque sí en la boca suficiente énfasis.
Los niños se vuelven a subir
a los emporios de madera.
Amamos lo construido
por los antiguos habitantes.
La mayoría vivieron en el hielo de la estepa.
Una estepa que nos continúa diciendo,
en su desnudez blanca,
que es bondadoso el invierno.
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viernes, 20 de diciembre de 2019
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