Cuesta entender los vaivenes de los días, la búsqueda (que la verdad es incesante), en favor de encontrar, no digo un propósito, sino un lugar al menos donde algo placentero -un sentimiento de paz por ejemplo- pueda ser sostenido.
Y con esto quiero decir: cómo cuesta dar con un lugar propio, con un mundo íntimo -por pequeño que sea- en verdad original. Sí, eso quiero decir... Que la gran mayoría de los lugares que toco o deseo en realidad le pertenecen a otros (y ahora caigo en la cuenta de que yo me compré el sapo de que alguna vez podrían ser míos).
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martes, 10 de marzo de 2020
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