Cuesta entender los vaivenes de los días, la búsqueda (que la verdad es incesante), en favor de encontrar, no digo un propósito, sino un lugar al menos donde algo placentero -un sentimiento de paz por ejemplo- pueda ser sostenido.
Y con esto quiero decir: cómo cuesta dar con un lugar propio, con un mundo íntimo -por pequeño que sea- en verdad original. Sí, eso quiero decir... Que la gran mayoría de los lugares que toco o deseo en realidad le pertenecen a otros (y ahora caigo en la cuenta de que yo me compré el sapo de que alguna vez podrían ser míos).
Archivo del blog
martes, 10 de marzo de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario