Cuesta entender los vaivenes de los días, la búsqueda (que la verdad es incesante), en favor de encontrar, no digo un propósito, sino un lugar al menos donde algo placentero -un sentimiento de paz por ejemplo- pueda ser sostenido.
Y con esto quiero decir: cómo cuesta dar con un lugar propio, con un mundo íntimo -por pequeño que sea- en verdad original. Sí, eso quiero decir... Que la gran mayoría de los lugares que toco o deseo en realidad le pertenecen a otros (y ahora caigo en la cuenta de que yo me compré el sapo de que alguna vez podrían ser míos).
martes, 10 de marzo de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario