Estoy en una especie de vuelta a la infancia remota que tenía una superficie plana y fácil de recorrer si uno quería deslizarse e ir hasta las calles con pinos, lamentos intermitentes de palomas y estruendos de olas que rompían a lo lejos; un verano cubierto, en las entradas de las casas, de flores que tenían nombres que ahora no recuerdo.
Nunca más me levanté tan contento por el hecho de volver al mundo. ¿Y cómo se fue todo eso? Bueno, es lo que quiero saber.
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jueves, 9 de abril de 2020
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