Y por supuesto desde que me puse a escribir, siguiendo un estela que buscaba la excelencia, y sobre todo lo impresionante para el prójimo, intenté cosas elevadas y consagratorias que por supuesto no aparecieron jamás en una medida siquiera parecida a mis pretensiones.
Pero todo esas frustraciones, lo notable, es que jamás me impidieron seguir escribiendo. A priori, parecería que estamos frente a un caso -que muy contadas veces tengo- de una tenacidad fuera de serie. Una convicción solitaria y absoluta en pos de la posibilidad de pulir realmente mi voz para que lo que deseo decir sea finalmente dicho. Algo que confío que algún día va a ocurrir y me va a permitir estar sumamente contento (aunque sospecho que nunca va a ser el tipo de felicidad proporcional al esfuerzo impotente que vengo sosteniendo).
jueves, 2 de abril de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario