Me acuerdo ahora que por ese entonces, con estos jóvenes poetas, íbamos a jugar al futbol y después a comer algo, y ese tiempo, ese estar ahí -yo suponía que de algún modo haciendo historia-, me generaba cierta tensión, sin duda cierta exigencia por generar yo mismo cierta importancia frente a la propia importancia que los demás se arrogaban gracias a sus incipientes pasos en el limitado mundo de la literatura, uno que, ya lo dije pero no me canso de repetirlo, a mí me era ajeno, pero no por eso estaba dispuesto a dejar pasar, por más que yo no tuviese, de modo esencial -esto también lo dije-, las condiciones para entrar en él.
Pero, como yo no tenía en definitiva ningún tipo de atributo, fuerza o condición para estar demasiado encumbrado en ningún mundo, supongo que por un montón de mandatos familiares, sociales y por condiciones mías que ahora no me voy a describir en detalle, ahí estaba yo, pujando, corriendo atrás de la pelota.
viernes, 3 de abril de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario